lunes , julio 13 2020
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Lolillo – Firmes y Dignos – El Inicio segunda parte – columna de opinión

Lolillo

Firmes y Dignos

El Inicio segunda parte

 

Que tal!

Es un gran gusto volver a saludarlos comenzando con el Sr. Arturo Cruz Flores director general de Funcion Estelar y al equipo de colaboradores que comparten este espacio conmigo.

Lokillo es mi nombre y mi espada y pluma están a su servicio.

Les comentaba la vez pasada que nuestra primer experiencia en un ring con público, fue en una exhibición de calentamiento y tumbling antes de dar comienzo a una funcion de lucha en el gimnasio Marinz en donde entrenabamos.

La experiencia fue fenomenal! Bajamos muy contentos por que todo salió bien, nos aplaudieron y reconocieron nuestro esfuerzo, dado que la afición de la lucha libre no perdona errores.

Un tropiezo al correr, un resorte mal ejecutado y hasta la misma imagen de unos muchachos delgados, otros mas robustos, en short y camiseta haciendo maromas y tratando de empujarse o poner espaldas a la lona no es muy llamativa para la gente que va a sacar el estrés del trabajo, el hogar, etc. acumulado en la semana, gritando ya sea apoyando o maldiciendo a su luchador favorito.

Eso sirvió para regresar a los entrenamientos con más ganas, la ilusión de presentarse ya formalmente como luchador es algo que se espera con mucho entusiasmo.

Para esto los entrenamientos se volvieron cada vez mas duros y los profesores más y más exigentes con nosotros.

Muchos meses pasaron y un buen día el Enemigo nos dijo que había hablado con el comisionado del Estado de México para que se trasladara a la Arena Puente Rojo a presenciar el examen que nos podía acreditar como profesionales.

Obviamente nos emocionamos por la noticia, solo que no contábamos que en los meses que venían la exigencia subió de manera devastadora.

Con más profesores dándonos cátedra de lo que es lucha, aunque más bien parecían tener como objetivo hacernos tirar la toalla y vaya que lo pensamos en mas de una vez, sin embargo sabíamos que todo eso tendría su recompensa al final.

El día del examen llegamos a la Arena saliendo de trabajar (a eso de las 6 de la tarde).

Nos vestimos con lo de siempre, short, rodilleras, vendas, tenis, camiseta y después de el discurso necesario comenzamos.

El profesor Guerrero Mixteco fue el primero en darnos el calentamiento.

Un señor de alrededor de sesenta y tantos años de edad, nos trajo corriendo, subiendo y bajando escaleras, saltando en burro, sentadillas, lagartijas, etc. por una hora y 20 minutos SIN PARAR!! El estaba tan fresco que solo nos decía “vamos muchachos ya falta poquito”.

Apenas medio agarrábamos aire cuando nos dijo que ya podíamos subir al ring, haríamos tumbling (maromas, entradas y salidas del ring, resortes, ejercicios de cuello, saltar al compañero, saltos de tigre) fue tremendo.

Llego el turno de la olímpica a cargo del profesor Roy Lancer y dijo “beban un poco de agua y tomen aire, tienen 5 minutos” y le indicó a varios de los compañeros que ya luchaban que subieran a ayudarle. Nos puso a cada uno contra los experimentados, no fue entre nosotros mismos como suele suceder en los exámenes.

Es de las más cansadas (para mi al menos) ese tipo de lucha, sin descansar siguió con la grecorromana (solo ataques de la cintura para arriba, a derribar al oponente) e inmediatamente después fue turno de la intercolegial. Llaves de rendición, sin tregua hasta que uno de los 2 se rinda.

Otros 5 minutos de descanso y subió el profesor Tony Ledezma para lucha profesional. Para este punto ya nuestros cuerpos temblorosos solo se mantenían en pie por puro orgullo y fue como si fuera una función, sin espacio para errores. Se calificaba entrada al ring, modo de pararse y caminar, interacción con la gente (que aunque no había mas que unas 10 personas familiares de nosotros los aspirantes, se debe hacer ya que uno trabaja para el publico, no para uno mismo), desenvolvimiento durante la lucha, porte y todas esas cosas que se estan pasando de largo últimamente.

Después de 4 horas por fin terminó el examen y nos dijeron que un mes después nos darían resultados.

Se preparó un cartel en esa Arena para una función en donde se nos dijo que sería nuestro debut en caso de haber aprobado el examen. Emocionados pensábamos ya en los nombres, la imagen que tendríamos, ya saben mil ideas pasan por la mente. Mi hermano es bajo de estatura; pero tenía una musculatura llamativa y su caminar algo encorvado aunado a su corte de cabello y sus patillas fue casi instantáneo a la  del nombre de Logan basado en el mutante más popular de Marvel Comics, que le quedó como anillo al dedo. (Deberían de haber visto el imán de gente que fué ese personaje y la manera de trabajarlo de mi hermano)

Yo pensé en algo parecido, incluso diseñé varias máscaras pero el Enemigo me habló claro. Me dijo que me desenvolvía muy bien en los entrenamientos. “vamos a hacer un experimento a ver si eres igual con publico y con unos detalles en contra”.

Me quedé frió, no tenía idea de que hablaba me dijo “no usarás máscara, no tienes un físico que imponga y por lo mismo no puedes usar mallas con esas piernas tan flacas, usarás pantalón holgado y una camiseta con mangas aparte para tus brazos flacos (me dio una referencia al famoso Jeff Hardy) y te vas a presentar como “Lokillo” así con K.

Yo me quebré, no me gustó la idea para nada. Sin nombre imponente, ni fisico o equipo llamativo. Me vi fracasando el dia de debutar.

Llegó el día de resultados y los nervios se convirtieron en alegría cuando nos dijeron que aprobamos, al mes nos entregaron las licencias que nos avalaban como profesionales y ahí estaba, “Lokillo” se leía en mi licencia de luchador profesional. No es ningún secreto para quien me conoce que nunca me gustó el nombre con el que me bautizó mi profesor. Sin embargo, con todo el trabajo que me ha costado hacer que suene un poquito y que gente de lugares, en donde nunca había estado lo mencione; vamos, incluso que luchadores de varios países a los que he enfrentado conozcan ese nombre. Le he tomado un cariño muy muy grande.

Me adapté un pants, unos tenis blanco con negro, camiseta roja sin mangas, una camisa de red de manga larga debajo de ella, mi hermana me hizo trencitas en el cabello con extensiones de cabello color rojo y llegó el día.

Mi debut fue como rudo un 30 de abril del año 2007 en la ya mencionada Arena Puente Rojo, en la primer lucha del cartel en mano a mano contra Thanos, otro debutante. Gané y la gente, lejos de abuchearme por mi imagen nada apegada al luchador mexicano promedio, me odió, me gritó de todo por maltratar a un Thanos chaparrito muy muy ágil que tenía una imagen de ninja.

Tal vez usé ese mal sentimiento por el nombre que no me gustaba para centrarme en darle una paliza deportivamente hablando a mi rival. No hubo quejas sobre un mal trabajo, al contrario, felicitaciones por hacer enojar a la gente desde la primera lucha. La lona había sido calentada y Lokillo había nacido.

Me despido por hoy amigos.

Que los Dioses estén con ustedes y no olviden mantenerse Firmes y Dignos!

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