lunes , julio 13 2020
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Lokillo – Dignos y Firmes – columna de opinión – El Inicio

Dignos y Firmes

Lokillo

El Inicio

Que tal! Es un gran honor el saludarlos y agradecer primeramente a mi amigo el Sr. Arturo Cruz Flores, director general de Función Estelar y al equipo de colaboradores que comparten este espacio conmigo.

Lokillo es mi nombre y mi espada y pluma están a su servicio.

Hoy quiero contarles la historia de un joven que un buen día decidió entrenar lucha libre, ya que desde niño le apasionaba el deporte de las llaves. Recuerdo que llegó a casa arrastrando los pies por el cansancio debido al siempre difícil primer entrenamiento, y aunque era una persona que se mantenía en forma, fue bastante pesado aquello de correr, rodar, saltar y ejercitar cuello y piernas principalmente.

No desistió por orgullo y volvió los días siguientes a la ya extinta Arena Puente Rojo en el municipio de Valle de Chalco en el Estado de México. Un par de meses pasaron y ya mas acostumbrado a los dolores musculares, seguía entrenando de la mano de el profesor Angel Negro, famoso por ser muy duro al entrenar.

Resulta que este joven platicaba con su hermano menor sobre lo difícil de los entrenamientos y como era de esperarse, el hermano menor se animó a intentar hacer lo mismo.

Aquí es en donde entro yo.

Así es amigos, yo empecé a entrenar lucha por mi hermano mayor.

Desde ahí mi hermano y yo asistíamos a entrenar los días lunes y miércoles a dicha arena en el año 2007.

Un día viernes llegué solo; pensando que, como no había profesor, podía practicar maromas y resortes; pero al entrar había personas cambiándose para entrenar con otro profesor. Pregunté si podía unirme y me dijeron que no había problema.

Quiero mencionar que los entrenamientos con el Angel Negro casi me hacían vomitar y el dolor al día siguiente era terrible. Pues bien, entrené con los otros muchachos y el cansancio fue tremendo. Haciendo solo maromas y la toma de referee después de un calentamiento en el que estuve a nada de perder el sentido. Jamás en mi vida había hecho tantas sentadillas.

Terminó el entrenamiento y me acerqué al profesor para dar las gracias y despedirme. Me dijo:

“Mi nombre es Gustavo y trabajo como Enemigo Público, si quieres, yo vengo aquí los días viernes. Trae un short para mas comodidad (yo llevaba pants), tu botella de agua y muchas ganas por que ya viste que esto es en serio”

El día siguiente no pude levantarme de la cama.

Lloré, me caí al tratar de caminar, el dolor era insoportable.  Me vendé las piernas apretándolas para poder ponerme de pie ya que debía ir a trabajar; pero no lo logré y me quedé en casa.

Mi hermano me dijo que si quería que se fuera el dolor, que caminara, que moviera las piernas. No hay de otra.

Y así lo hice, no fui a entrenar el lunes ni el miércoles siguientes. Quería hacerlo; pero simplemente no podía. Hasta que llegó el viernes nuevamente y me presente con el orgullo como escudo al lado de mi mejor aliado, mi hermano.

Mi sorpresa fue que el viernes anterior había otros 2 jóvenes principiantes y esta vez no estaban, sino solo los que ya luchaban. Pues nos metieron a entrenar con ellos y ¿que les cuento? Me pusieron a empujarlos con la toma de referee, luego a tratar de ponerles espaldas a la lona en lucha olímpica y con eso tuve.

Siempre he sido de complexión delgada y en ese tiempo pesaba unos 60 kg mas o menos (actualmente peso 72). No lograba siquiera moverlos y solo lograba hacerlos sonreír en mi esfuerzo por voltearlos.

Terminando nos dijo uno de los muchachos que los martes y los jueves ellos entrenaban con el Enemigo en un gimnasio en Ixtapaluca (municipio cercano) que si queríamos ir estaría muy bien.

Así entonces entrenábamos lunes y miércoles con el Angel Negro y martes, jueves y viernes con el Enemigo Público.

Los horarios de trabajo de mi hermano y mio empezaron a variar y no coincidíamos mucho en los entrenamientos ya; pero cada que podiamos entrenar juntos lo hacíamos, los sábados y domingos que estaban desocupados ambos lugares, íbamos a repasar lo aprendido en la semana. Incluso se unió mi hermano menor un tiempo; pero empezó a trabajar fuera y ya no pudo continuar.

Así que, entrenando todos los días de la semana, al cabo de un año, nos dieron oportunidad de presentarnos en una función de lucha dando una exhibición de calentamiento y tumbling (junto con otros principiantes que se nos fueron uniendo en el camino) que se llevó a cabo en el gimnasio Marinz de Ixtapaluca (el lugar donde entrenábamos) esa fue nuestra primera experiencia en un ring de lucha con público.

En la siguiente historia les contaré como fue el debut de Lokillo y Logan y el origen de los nombres de batalla

Que los dioses estén con ustedes y no olviden mantenerse firmes y dignos!

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