lunes , julio 13 2020
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Lokillo – Dignos y Firmes – Columna de Opinión

Dignos y Firmes

Lokillo

Evolución 3

¡Que tal! Nuevamente es un honor estar aquí, empezando como siempre saludando al Sr. Arturo Cruz, director general de Función Estelar, a todo el equipo de colaboradores que comparten conmigo este espacio y a ustedes que se toman el tiempo para leernos.

Lokillo es mi nombre y mi espada y pluma están a su servicio.

Les comentaba en la columna anterior sobre la evolución del personaje en cuanto a imagen se refiere.

Después de estar alternando entre  terciopelos, hebillas y caras pintadas que me funcionaban muy bien; me sentía a gusto trabajando de esa manera. Tenía mucho material de inspiración. Durante un buen tiempo cosí mis equipos a mano y los reforzaba cada cierto tiempo por que, si bien las costuras eran fuertes y bien hechas, no se compara con hacerlo a maquina. Se rompían sobre todo al principio con los movimientos propios de la lucha.

Saltos, estiramientos y jalones hacían que los hilos dieran de si y resultaría muy vergonzoso si en algún momento la malla por ejemplo se abriera del tiro a media lucha.

Mi mamá tenía una maquina de coser de las antiguas y la utilicé para reforzar las costuras y dado que era muy vieja empezó a fallar mucho.

Enredaba el hilo, se atoraba en la tela y las licras las jalaba como si de medias se trataran. Entonces tuve oportunidad de conseguir una máquina eléctrica y aunque también era viejita, tenía menos problema al coser.

Seguí haciendo mis equipos y reforzando los que ya tenía. Realmente me tardo mucho en hacer algún equipo nuevo. La razón es que los hago solo en mi tiempo libre. Ya sea cuando llego de trabajar en la noche o algún día de descanso. No puedo decir que cada fin de semana por que sábados y domingos los dedicaba a luchar.

Incluso había veces que llegaba muy cansado del trabajo y no cosía.

Tomando eso en cuenta, me tardaba un mes aproximadamente en hacer alguna malla nueva. días mas , días menos.

Una noche precisamente mientras trazaba lo que sería mi próxima indumentaria, vi un comercial de una serie llamada “Spartacus”.

Siempre he sido muy muy seguidor del genero épico en el cine y literatura, de las armas y todo eso. Tengo algunas espadas, hachas, arcos con flechas y diversas armas que he podido conseguir y otras hechas por mis hermanos y yo.

Crecí leyendo obras como “La canción de la espada”, “El romance de los 3 reinos”, “El anillo de los nibelungos”, “La iliada”, “Beowulf” y los libros de Tolkien que no deben quedar fuera.

Películas como “Gladiador”, “Corazón valiente”, “13 guerreros”, “El último samurai”, “Espartaco” y mas recientemente los libros de George R.R. Martin, asi como las series “Juego de tronos”, “Vikingos” y “Spartacus” (que es precisamente de donde saldría la imagen principal de el Gladiador) están dentro de las favoritas en mi videoteca.

Sentí la necesidad de convertirme por fin en el guerrero al que jugaba ser de niño, sin armaduras de cartón ni enfrentando a rivales imaginarios y puse manos a la obra.

Dejé de lado el trazo de las mallas convencionales que estaba haciendo y comencé a diseñar hombrera, muñequeras, cinturón, calzón, grebas, etc. y fue difícil de principio por que no estaba acostumbrado a pasar esas prendas del papel a la tela. Experimenté haciéndolos con retazos de tela para probar antes de echar a perder la tela que usaría especialmente para eso. Medí, tracé, corté, cosí, descosí, rompí y volví a trazar de nuevo y a medir. Me desesperé y lo dejé, volví a hacerlo y me lo probaba. No lo pasé a la tela final hasta que me gustó el resultado. Conseguí carnaza para la hombrera, que debía verse mas resistente, asemejando cuero y corté otra más a manera de que se viera como desgarrada.

Lo mas parecido a los harapos con los que se vestían los esclavos que pelearían contra otros gladiadores en la arena. Un personaje en particular inspiró ese primer equipo. Gannicus el “campeón de Capua” un gladiador celta que manejaba 2 gladius.

No era tan musculoso como la mayoría, cabello largo sujetado en media cola y barba de 3 días. Ese equipo lo terminé pasado un año, tenía que mejorar el físico para poder usarlo ya que como siempre estuve cubierto a excepción de los brazos y para este no era asi, debía ponerme en una mejor forma.

El momento de estrenar la nueva imagen llegó y el nerviosismo estaba muy presente. Nunca había salido a luchar con el torso descubierto (la hombrera no cubre gran cosa), mucho menos en calzoncillo, a pesar de tener unos protectores en las piernas me sentía muy descubierto. Eso sumado a que siempre hay quien hace burla del físico de otros, tanto en vestidores como fuera de ellos. Hubo risas, criticas y comparaciones absurdas con respecto a mi nueva imagen.

La gente del publico no se quedó atrás y de igual manera los apodos no se hicieron esperar aunque, es lo mas normal a lo que uno está expuesto y no puedes molestarte por ello. Por otra parte hubo también a quienes les gustó el cambio. Me felicitaron, me dijeron que estaba genial ese nuevo equipo precisamente por que era diferente, no eran mallitas, mascarita, etc, como la imagen predeterminada del luchador. Muchos de los que se rieron al principio después me llamaban por esos mismos apodos que me pusieron; pero ahora en tono bromista, ya no burlón como fue antes.

Después de usar ese equipo color café cambié a usar uno negro, esta vez hice un kilt (tipo de falda utilizada por los guerreros celtas de Escocia e Irlanda) dejando la hombrera como sello de la imagen.

De usar la barba “de 3 días” pasé a dejarla crecer y la imagen se fue despegando de algún personaje de televisión y fue tomando autonomía. Usaba peluches como presentación simulando pieles de lobo, telas cubriendo la cabeza como capas de viaje y finalmente un cuerno para beber.

Se volvió un sello personal el beber del cuerno a la hora de ser presentado, el escurrir la bebida por las barbas le da un toque especialmente llamativo. La afición ha aceptado muy bien la imagen hasta ahora y pienso seguir dándole diversidad.

Tengo 3 recuerdos muy especiales con respecto a este tema.

1. Tengo 2 amigos que trabajan como Los Vikingos. Raknar y Einar.

Son padre e hijo respectivamente y sus equipos son de lo mas genial que he visto, cotas de malla, pieles, cueros, cuernos y símbolos propios de los guerreros escandinavos, barbas y cabellos largos.

Es un gran gusto cada vez que los veo ya que compartimos ese gusto tanto por la lucha, como por lo medieval.

2. Después de algunos años mi amigo Arez me contó que le gustó mucho la imagen que tengo desde que la vio, eso fue antes de conocernos y formar amistad y fue de los contados (al igual que una promotora de lucha en Poza Rica Veracruz) que asoció mi imagen con el personaje de la serie que me inspiró. Incluso hubo planes de hacer pareja en algún evento vistiendo ambos al estilo gladiador.

3. En una ocasión en el vestidor, mientras me vestía para luchar, noté que Jinzo (Raúl “Ronnie” Mendoza ahora en NXT/WWE con quien también tengo buena amistad) miraba atentamente como lo hacía. Con cara de asombro dijo que un día iba a grabar como me vestía, ya que era “todo un ritual” en sus palabras. La manera de colocar la hombrera, las grebas, los protectores de las piernas entrelazarlos con el cinturón y cubrirlo con la fajilla ancha que va por fuera, lo dejaron sorprendido dijo.

Y así amigos, es como Lokillo pasó de ser el Hardy de barrio a El Gladiador.

Muchas gracias por su tiempo. Nos leemos en la próxima columna.

Que los dioses estén con ustedes y no olviden mantenerse ¡Firmes y Dignos!

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