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Kulikitaka – Columna Invitada – De Rastas, Historias y Lucha Libre

De Rastas, Historias y Lucha Libre
By Kulikitaka
Columna Invitada
Hace bastante tiempo ya, que tenía la cosquilla de entrarle a esto de la escritura, primero porque creo que hay muchas cosas que solo conocemos los que estamos de este lado.
Y no, no significa que vaya a revelar cosas propias del deporte, si no todo lo contrario,  con la finalidad de compartir con ustedes algunas anécdotas, historias o situaciones concretas que un servidor ha vivido en casi una década  dentro de este deporte.
Siempre es interesante recordar alguna función o lucha en particular, porque por muy “insignificante” que parezca existe toda una historia detrás, de ese mismo día.
Agradezco primero a este medio digital, por facilitarme un espacio para interactuar con ustedes sobre algo que quieran conocer o saber.
Aquí en de Rastas, Historias y Lucha Libre, buscaremos mostrar un poco más de lo que se puede ver, escuchar y vivir en el cuadrilátero.
Seguro que tenemos una historia digna de compartir, o algún tema para el debate con un servidor.
Empezando por el principio, debo contarles que conocí el deporte por tradición, llegue a donde comencé a entrenar por destino y lo demás es producto del esfuerzo constante y amor por los costalazos.
Debo admitir y no me dejarán  mentir que cuando llegue a mi primer encuentro con el Gimnasio del Valle, era un niño de secundaria (14 años aproximadamente) tímido, pero ansioso por descubrir la magia de la lucha Libre.
El profesor Campesino del Valle, nos recibió muy amablemente en el vestidor de las grandes estrellas (Del que luego hablaremos de taaaantas historias).
Se sentó frente a mi, y a mis padres les explicó las reglas del gimnasio y las condiciones para formar parte del grupo de entrenamiento (de los más importantes era continuar y no bajar las calificaciones en mi escuela) nunca voy a olvidar que me miraba de reojo mientras hablaba con mis papás y ahora que ya lo conozco les juro que se podía  saborear el dolor que iba a sentir del primer entrenamiento jaja.
Antes de despedirnos para al día siguiente a incorporarme con los niños que entrenaban, noto que en mi vestimenta llevaba puesto algo del mítico ídolo de varios luchadores “Rey Misterio” y me dijo:
-Yo conozco a Rey Misterio, luché con él.
Con un tono de burla e incredulidad, le respondí:
 – ¡Ay! ¿apoco?, no le creo.
Me miró fijamente y seguro que ya le caía gordo, pues como un escuincle que ni siquiera lo conocía se atrevía a poner en duda algo que había mencionado.
Al día siguiente antes de comenzar el entrenamiento, en el vestidor me llamo y sacó un álbum de fotos, para mostrarme una fotografía en particular en la que mi profesor, se encontraba al centro y a su lado Rey Misterio y Winners (Abismo Negro).
Me quedé muy sorprendido y lo miré con cara de vergüenza por como le había contestado el día anterior.
El primer entrenamiento efectivamente fue el principio del fin.
Antes de irme, me comentó que tenía que regresar o me dolería más al día siguiente y así sucesivamente, tristemente, mi mamá se fracturó su brazo y tarde ¡¡3 DÍAS!! en volver a los entrenamientos.
Con mi cuerpo muy adolorido, y apenas moviéndolo, llegué al Gym del Valle, se sonrió al verme y se le escapó alguna risa de ver como caminaba, recuerdo que dijo:
-Pensé que ya no volverías.
No le dije nada, pero ni el se imaginaba que a partir de ese momento jamás se iba a librar de mí jaja.
Esa semana aprendí antes de subir a un ring, el respeto que se le debe tener al deporte y a las figuras que lo representan, también me di cuenta de la gran humildad que poseía el Rey del Campo, porque el comentario que me hizo, jamás fue en tono pretencioso y con el paso de los años no me quedo ninguna duda de toda su experiencia en los encordados.
Esas dos grandes lecciones antes de mi primer maroma, hicieron darme cuenta que era un mundo maravilloso que ya quería conocer.
Los espero la próxima semana, en De Rastas, Historias y Lucha Libre.
¡¡Y arriba yooo!!

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