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Historias – Columna de Opinión – Hijo de Estrella Blanca

Historias

Hijo de Estrella Blanca

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Fotos: Familia Estrella Blanca

 

Función Estelar, administrada por Arturo Cruz y su grupo de colaboradores me hacen un llamado y al mismo tiempo un reto importante: enfrentarme a una hoja en blanco y a una pluma.

Aquí se me viene a la mente la frase de uno de mis maestros de materia de español:

“La escritura es la mejor herramienta de expresión con letras y sirve para transmitir lo que en ocasiones no puedes con un lenguaje hablado, así mismo, la escritura es un medio tradicional de comunicación que involucra y genera en la mente imágenes, momentos y hasta sonidos”.

La narrativa, por otra parte, tiene la cualidad de transmitir vivencias, y contando con el asesoramiento del Grupo Función Estelar, trataré de relatar lo que viví al nacer dentro de un seno familiar, en donde se respiraba y vivía en plenitud la lucha libre.

A través de mis anécdotas ustedes conocerán la magia de portar una máscara, la aventura de viajar, la búsqueda constante del cariño del respetable, así como la rama de las lesiones, todo visto desde la perspectiva de un niño que creció junto a una de las figuras más notables de la lucha libre mexicana. Sin más preámbulo, espero disfruten de éste mi primer artículo

LA MÁSCARA COMO UNA HERRAMIENTA DE IDENTIDAD

Mencionar mi historia sin dar una introducción de cómo nace el personaje, carecería de fundamento, por eso los invito a compartir el inicio.

ESTRELLA BLANCA es un personaje que nace en 1955 en una arena chica con una meta muy clara: llegar a pisar la Arena México. Muchas veces, al hablar de la Arena México no tenemos idea la importancia de presentarse, aunque sea por una vez en la vida, en este magno recinto luchístico.

En México, muchos conocemos este lugar emblemático para los que aspiramos a convertirnos en luchadores o luchadoras profesionales, pero pocos sabemos el inimaginable camino recorrido por un adolescente de extracción humilde, que es originario de Agangueo Michoacán y que más tarde sería conocido como el luchador: Estrella Blanca.

Durante la década de los 40s y 50s Agangueo Michoacán era un pueblo rústico y sin muchas oportunidades. Al no contar con el apoyo de un líder de familia, ya que mi abuelo paterno muere muy joven, mi abuela, junto con sus 7 hijos, decide emigrar a la ciudad de México para tener una mejor oportunidad de sobrevivir a la pobreza que era retratada en las películas de Pedro Infante.

Nosotros Los Pobres, fue una historia inspirada por el México antiguo, en donde las clases sociales se encontraban muy segmentadas.

Para ese entonces, mi papá contaba con aproximadamente cinco años de edad. Él fue uno de tantos niños de esa época que para poder comer cargaban canastas, hacían mandados o vendían cualquier mercancía que tuvieran a su alcance.

Fue comerciante durante toda su infancia, pero las carencias de esa época marcarían su vida y serían su fuente de inspiración para superar la pobreza casi extrema.

En una ocasión durante una de las tantas charlas que compartía conmigo, mi padre me contó con entusiasmo como de adolescente tuvo su primer encuentro con aquello que lo marcaría de por vida: la lucha libre. Una noche, tras observar a un personaje llamado Blue Demon, cuyo porte atlético, desenvolvimiento sobre el cuadrilátero e impresionante poder de catarsis lo habían dejado impactado, decidió enamorarse de Doña Lucha Libre.

La asombrosa actuación de El Demonio Azul, lo había motivado a buscar recursos para incrementar sus ingresos económicos y así, poder incursionar en el duro proceso de formación que se requería para llegar a ser luchador profesional.

En esa etapa, decide incursionar en el trabajo de la construcción para poder ganarse unos centavos y llega, por azares del destino a los gimnasios Escobedo, que por ese entonces estaban ubicados en la avenida Mariano Escobedo de la Ciudad de México. Su primer instructor fue Tarzán López, sin embargo, el costo de las clases era tan alto que tuvo que pagar barriendo y limpiando el área de lucha libre y de box por 3 años

 

Y para su mala fortuna, nunca tuvo los resultados anhelados, quizá eso se debía a su corta estatura y a su peso tan bajo.

 

Era un alumno que, según el punto de vista de su instructor, no cumplía con las características mínimas para desempeñarse como luchador. Mientras escribo estas líneas, imagino que mi padre no podía llevar la alimentación que correspondía a alguien que deseaba convertirse en un atleta de alto rendimiento, y tan solo pensar en la extenuante jornada de trabajo en la construcción para al terminar asistir inmediatamente a los entrenamientos sin una alimentación e hidratación adecuada, me hace sentir renovado respeto y admiración hacia él, ya que estas eran situaciones que mermaban su rendimiento.

 

Al término de 3 años, Tarzán López decide tener una charla con él y le comenta que no tiene las cualidades para convertirse en un luchador de arena chica, mucho menos para convertirse en un luchador profesional, toma entonces la decisión de excluirlo por siempre del grupo de entrenamiento.

Con la pasión y el anhelo latiendo fuertemente en su corazón, el joven que en un futuro se convertiría en Estrella Blanca,  decide no dejarse vencer por la adversidad y trata de adquirir conocimiento  de manera empírica, asistiendo a todas las funciones posibles de lucha libre

Pero en lugar de disfrutar el espectáculo como un aficionado más, se enfocaba en grabar en su cerebro cada movimiento y cada desplazamiento dentro del encordado, ya que aprender a caminar dentro de un cuadrilátero es materia indispensable para cualquier aspirante a convertirse en luchador profesional.

Observaba con atención como los luchadores proyectaban al público su desenvolvimiento, sus   ejecuciones y emociones durante función tras función. Este periodo de aprendizaje duró aproximadamente un año, y lo ayudó a comprender mejor el deporte espectáculo. Entonces, el adolescente ilusionado decide nuevamente buscar la oportunidad de integrarse a un nuevo grupo de entrenamiento.

Empezó a tocar puertas, pero cada vez era rechazado y discriminado por su estatura y bajo peso

En una de tantas visitas y sufriendo la acostumbrada discriminación, conoce a un luchador de arena chica llamado Pirata, quien lo invita a entrenar y le comparte importantes conocimientos de lucha olímpica y fortalecimiento físico, poniendo énfasis en el cuello.

El proceso duró un año. Si, están leyendo bien amigos mi señor padre entrenó lucha olímpica durante un año.

Hoy en día, sin embargo, el solo hecho de mencionar dicha disciplina para muchos aspirantes a luchadores profesionales, es aburrido e innecesario.

Continuara…

 

 

 

 

 

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