domingo , diciembre 15 2019
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Alejandro.Carbonell.columna.Desde.Las.Gradas.7

COLUMNA ::: DESDE LAS GRADAS

COLUMNISTA ::: ALEJANDRO CARBONELL, DISEÑADOR GRÁFICO PROFESIONAL

LUGAR ::: PACHUCA HIDALGO

LOS CARTELES DE LUCHA LIBRE

 

Los eventos de lucha libre son un escape para aquellos provincianos que muchas veces queremos algo nuevo, algo refrescante. No digo que la lucha libre local sea mala, de hecho, es excelente (claro, cuando se programan elementos buenos y no cualquiera con tal de llenar una arena), pero siempre es un respiro, aire fresco, el poder asistir a un tipo de gala que traiga estrellas, aquellos luchadores que a muchos, desde niños, nos parecen interesantes.

 

Crear carteles es una actividad interesante, conlleva el saber de rivalidades, de personajes y sobre todo, de habilidades de los mismos luchadores, por desgracia es común ver programas mal realizados en los que no termina de lucir la lucha a ras de lona de algún elemento porque su contrincante se destaca más en su interacción con la gente (entiéndase, no hay lucha) y resultan encuentros dignos…pero de olvidarse.

 

Hay también carteles que son inolvidables, que muchas veces reviven rivalidades viejas, esos valen tanto la pena que se paga lo que sea necesario por verlos, también porque son muy pocas veces las que un promotor tiene la cortesía de pensar bien el programa antes de lanzarlo y sobre todo, antes de venderlo a las arenas.

 

Cuando una buena lucha se avecina, todos los que regularmente asistimos, sentimos mucha emoción, pero deben sentirla más aquellos que no son tan regulares dentro de una arena y que van precisamente a ese evento por ir a ver a alguna estrella que les recuerde la infancia o simplemente porque se acuerdan de cuánto se mencionaba.

 

Cuando en una arena se menciona que el evento es “100% confirmado”, uno supone, de inicio que aquellos que están programados (o al menos los de la lucha estelar) van a estar presentes y darán un espectáculo como los que acostumbran. Esto se ve reflejado en la asistencia de la gente y sus ganas de divertirse. Sin embargo, llega el momento de la estelar, la música comienza y uno se da cuenta de que no es la canción con que sale el ídolo, sino alguien más, por desgracia “si por causas de fuerza mayor un elemento no puede presentarse, será sustituido por uno de igual peso y talla”, sin embargo, no de la misma fama.

 

El riesgo de presentar programas que no estén confirmados al 100% trae consecuencias graves para quien programa el evento, la desilusión de los consumidores ante un producto se demuestra con la apatía por el mismo, entonces, es lógico que al siguiente evento, la gente no asistirá con la misma ilusión, o simplemente, no asistirá, todo gracias a que se anuncian luchadores que no vienen, no se cumple la promesa de venta.

 

La afición no debe tomarse a la ligera y si es que algún elemento ha decidido faltar, al principio de la función habrían de anunciar que no se presentará, las sorpresas desagradables lo único que consiguen es que la gente se decepcione completamente del deporte, de los personajes y sobre todo, de la lucha libre, si se anuncia desde el principio (o desde la compra de boletos) que alguno no se presentará, queda en el aficionado el decidir ir o no hacerlo. Con la afición no se juega.

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